¡No puedo dormir sin taparme las orejas!


¡No puedo dormir sin taparme las orejas!




Viernes de Consultorio Paranormal en El Espejo Gótico con una nueva experiencia, al parecer, modesta, pero que seguramente es compartida por muchas personas: esta necesidad de dormir con las orejas tapadas luego de experimentar algún tipo de fenómeno paranormal (ver: Algo invisible se metió en la cama conmigo)

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Cuando era pequeña, alrededor de los 7 u 8 años, mi padre me acostaba, a veces me leía una historia (si era de terror, mucho mejor) y luego se iba a usar la computadora o mirar la televisión durante unas horas. Antes de irse a la cama, solía entrar en mi cuarto y darme un beso de buenas noches en la mejilla (ver: Hay una entidad en mi habitación)

Esta noche que quiero compartir con ustedes me desperté con el sonido de la puerta de mi cuarto abriéndose lentamente, y los pasos de mi papá entrando. Como las luces normalmente estaban apagadas (nunca tuve miedo a la oscuridad hasta esa noche) estaba acostumbrada a que mi padre fuera un poco torpe. A veces se llevaba por delante un jueguete tirado en el suelo, o incluso las patas de la cama, así que me preparé para recibir mi beso de buenas noches y seguir durmiendo.

Solo esperé allí, con los ojos cerrados, acostada de espaldas a la puerta y esperando mi beso en la mejilla mientras oía sus pasos caminando hacia mí. Pude escuchar el ligero crujido del piso de madera mientras él se inclinaba sobre mí, pero en lugar de sentir el beso sentí frío, aire frío, parecido a un aliento que pasó por mi oreja, mi mejilla y mi cuello (ver: Cuando algo invisible te respira en la cara)

Inmediatamente me senté en la cama.

Estaba muy oscuro. La puerta estaba abierta, pero no había nadie. De repente me sentí horrible, como enferma, y corrí a la habitación de mis padres. Recuerdo haber subido las escaleras usando mis brazos y piernas. Supongo que tropecé del susto. En ese momento, miré detrás de mí solo por un segundo, justo antes de doblar la esquina de las escaleras (ver: Algo invisible me besó)

Vi esta gran mancha oscura, como una nube, flotando sobre el pasillo que daba a mi cuarto. En realidad, no sé si la palabra «oscuro» es la más indicada aquí. Podía ver la lámpara del pasillo encendida, y algo de luz derramada sobre las paredes, pero había algo allí, en el medio del pasillo, que la luz parecía no poder tocar.

Entré en la habitación de mis padres y literamente me arrojé en la cama, temblando, con un ataque de pánico. Mi madre me abrazó pensando que había tenido una pesadilla. Me informó que mi padre había salido con sus amigos varias horas antes. Lejos de tranquilizarme, esto me alarmó todavía más (ver: Cuando los niños ven fantasmas)

No sé bien porqué, pero desde esa noche empecé una especie de ritual, por llamarlo de algún modo. Me cubrí las orejas para dormir junto a mi madre, y desde entonces no puedo dormir sin taparme las orejas.

Tonto, ¿verdad?

Sé cómo suena esto de no poder dormir sin taparse las orejas, pero créeme, lo he intentado, y las cosas siempre se pusieron... extrañas (ver: Algo me tira de los pies en la cama).

Recuerdo una noche, también siendo pequeña, que me venció el sueño mientras miraba una película. Escuché una voz. Sonaba familiar, como alguien que intenta despertarte dulcemente (ver: Algo me llamó por mi nombre)

Me desperté, creyendo que era mi hermano, pero no había nadie. Me puse paranoica. El susurro estaba directamente sobre mis oídos. SENTÍ EL AIRE FRÍO (ver: Cuando algo invisible te toca)

Cada vez que duermo sin cubrirme las orejas pasan este tipo de cosas.

Una vez escuché un ¡PSSST! detrás de mí, sobre mi oído derecho, cuando estaba acurrucada en el sofá, sola, usando mi teléfono (ver: «Estoy aquí»: algo susurra debajo de mi cama). Podía sentir el aliento sobre mí, y hasta el cabello a lo largo de mi oreja moviéndose hacia atrás, como si alguien me estuviese tocando con un dedo.

Así que me quedé allí, por lo menos un minuto, gritando internamente antes de tener el valor de darme la vuelta y verificar si había alguien ahí.

Por supuesto, no había nadie.

Sin embargo, mis dos gatas estaban sentadas mirando fíjamente detrás del sofá, como si hubiera algo invisible ahí (ver: ¿Los gatos pueden ver a los espíritus?)

No recuerdo la edad exacta, pero probablemente entre los 10 y 11 años, estaba acostada en la cama y sentí que algo me agarraba una oreja y me tiraba de ella. No de una manera brusca, sino como lo haría tu tío o tu hermano mayor para molestarte o algo así. Miré alrededor y no pude ver nada en la oscuridad, pero claramente sentí unos dedos fríos en mi oreja.

Por todo esto tengo que cubrir mis orejas para dormir; no sé por qué. Si lo piensas bien, es ridículo creer que las sábanas pueden protegerte, pero si duermo con las orejas destapadas me siento extremadamente vulnerable.

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Consultorio Paranormal. I Fenómenos paranormales.


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1 comentarios:

Ilah dijo...

No estoy en la misma situación pero de alguna manera lo entiendo y concluyó que si las sábanas no ahuyentan a los fantasmas entonces, estos seres siguen respirandonte al oído aunque ahora las sábanas impiden que ese frío traspase al igual que cualquier roce.



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