Algo invisible se metió en la cama conmigo


Algo invisible se metió en la cama conmigo.




Hoy compartimos una de las experiencias más conmovedoras que han llegado al Consultorio Paranormal de El Espejo Gótico; una presencia inquietante, invisible, y, al parecer, con mucho, mucho frío.


***

Mi nombre es Cristina, y esta experiencia tiene algunos años, bastantes, de hecho, pero nunca he podido quitármela de la cabeza. Es una de esas cosas que se quedan contigo de por vida, pero no estoy segura de querer olvidarla. Sí, sé que puede ser difícil de entender.

Tampoco fue una experiencia que podría calificar de aterradora. El miedo estuvo presente, desde luego, pero no fue la emoción más intensa que sentí. La tristeza que me produjo fue mucho peor.

Sucedió hace algunos años. Acababa de terminar una relación de pareja muy conflictiva. Aquellos que hayan atravesado una de estas relaciones tóxicas seguramente entenderán a qué me refiero cuando digo que no estaba atravesando un buen momento, ni siquiera después de haberme liberado de toda esa negatividad y agresividad. Después de pasar unos meses en casa de mis padres, conseguí alquilar un departamento. Era la primera vez que viviría sola.

Quiero aclarar que el departamento no era para nada acogedor, ni de cerca. Era espacioso, y en buenas condiciones edilicias, pero necesitaba mucho trabajo. Las paredes estaban descascaradas, la iluminación era propia de una película de terror, y la calefacción no funcionaba. Yo misma me encargué de pintar y poner el lugar en orden. El resultado no fue perfecto, pero mejoró mucho el aspecto del lugar. El único problema era la calefacción. El sujeto que vino a repararla logró hacerla funcionar apenas un par de horas. Esto sucedió dos veces antes de mudarme.

Durante el proceso de pintar el departamento noté algo que no había advertido en mis visitas anteriores con el agente de la inmobiliaria: el departamento era frío, gélido. Aunque todas las ventanas estuviesen cerradas, uno sentía de repente una ráfaga de aire frío, sin origen aparente, golpeándote en la cara y haciéndote temblar, literalmente (ver: Cuando algo invisible te respira en la cara).

El día de la mudanza conseguí que el encargado del edificio le echara una mirada a la maldita calefacción. La instalación era vieja, y probablemente obsoleta, pero logró hacerla funcionar. Pasé ese primer día intentando acomodar mis pertenencias, pero también con esta sensación de opresión, como si estuviese siendo observada todo el tiempo (ver: Me siento observada en mi casa, todo el tiempo). Realmente era muy molesto, pero se lo artribuí a mi nerviosismo por estar en un sitio completamente nuevo, donde hasta las sombras que proyectan los objetos son desconocidas.

Las primeras noches realmente no percibí mucho más que esto. Estaba agotada, y creo que si hubiese entrado un intruso no lo habría escuchado. Supongo que la primera experiencia se produjo la tercera o cuarta noche en el departamento.

Estaba acostada en la cama, tapada hasta las orejas porque la calefacción había dejado de funcionar. Estaba a punto de quedarme dormida, cuando sentí un leve peso en el colchón, como si este se hundiera ligeramente a mis pies (ver: Una sombra se sienta en el borde de mi cama).

Creo que es importante aclarar que no tengo gatos, ni mascotas por tal caso.

No le presté demasiada atención. Departamento nuevo, cama nueva, bueno, es lógico que todo se sienta un poco extraño. Por otro lado, no sentí miedo, sino una ligera inquietud, como si percibiera lo que estaba pasando pero sin atribuirle un origen paranormal.

De repente, sentí un movimiento brusco debajo de las colchas, y algo frío que me rozaba la pierna (ver: Algo me tira de los pies en la cama).

Me incorporé de inmediato.

Creo que ahogué un grito. Encendí la luz y retiré las colchas.

Nada.

Esa noche no ocurrió nada más.

Al día siguiente, volví a comunicarme con el encargado del edificio. A esa altura, el tipo probablemente me odiaba. Vino a la tarde y reparó nuevamente la calefacción.

Durante una semana, aproximadamente, no ocurrió nada destacable. Solo este frío repentino, esta ráfaga de aire helado, que a veces sentía en ciertos lugares del departamento.

Una noche, justo antes de irme a la cama, la calefacción volvió a averiarse. En unos minutos la temperatura bajó bruscamente en todo el departamento. Ya era tarde, y no había mucho para hacer al respecto, así que me fui a acostar. Entonces sucedió esto que no puedo calificar simplemente de aterrador, porque la principal emoción que me produjo fue una profunda tristeza (ver: ¿Pueden los espíritus tocarte?)

De nuevo, sentí que el colchón volvía a hundirse, solo apenas. Esta vez no me moví, ni me alarmé. Me quedé quieta, tratando de agudizar mis sentidos. Claramente había algo con cierto peso, muy poco, por cierto, subiéndose a la cama conmigo (ver: ¡Algo sacude la cama!).

Sentí, además, que las colchas se abultaban ligeramente. En mi infancia tuve gatos, y la sensación era bastante parecida, quiero decir, cuando un gato busca la forma de meterse debajo de las sábanas.

Permanecí inmóvil, pero alerta, mientras este pequeño bulto se arrastraba debajo de las colchas. Sentí, como la primera vez, algo frío ahí abajo, algo helado, como un pequeño bloque de hielo pero de una textura suave.

Esta vez no solo me rozó la pierna, sino que la abrazó.

Entonces escuché una vocecita apagada, asustada y temblorosa (Algo susurra debajo de la cama). No me produjo miedo, sino mucho dolor y tristeza, a tal punto que ni encendí las luces ni traté de ver qué había allí abajo. Solo me quedé inmóvil, dejando que se abrazara a mi pierna.

La vocecita susurró:

Mami, tengo frío.

***




Consultorio Paranormal. I Fenómenos paranormales.


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El artículo: Algo invisible se metió en la cama conmigo fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción, enviar consultas o compartir tu experiencia, escríbenos a elespejogotico@gmail.com

3 comentarios:

Unknown dijo...

Muy buenas tardes.
Mire estoy interesada en sus historias, quisiera saber si tengo la aprobación de narrarlas en mi canal de YouTube. Soy nueva y estoy buscando historia de terror.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Yo sospeché ese desenlace, sospeché que la aparición buscaba refugio.

Sebastian Beringheli dijo...

Te comento que estas experiencias son personales, compartidas por lectores de El Espejo Gótico en el contexto de esta sección. No puedo autorizar su reproducción.



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