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Dime Novels: literatura por diez centavos

Historia del Dime Novel.
Literatura por diez centavos.

Hace poco hablábamos del Penny Dreadful, el horror por monedas; y hoy, acaso para seguir explorando géneros desaparecidos, hablaremos del Dime Novel, la novela barata, precursora de las revistas pulp como la mítica Weird Tales.

El término Dime Novel, literalmente, "novela de diez centavos", reune distintos formatos desde el siglo XIX hasta una época tan reciente como 1940. Para comprender su importancia en la masificación de la literatura podemos pensar el Dime Novel como un ensayo de lo que luego se denominaría Novela de bolsillo, es decir, literatura accesible para cualquiera.

Originalmente no era un término peyorativo, ni aludía a una clase de literatura baja, empobrecida, y hasta superficial. Por el contrario, basta revisar la lista de obras publicadas bajo este formato para advertir el interés de numerosos autores reconocidos de la época; aunque vale reconocer que dentro de su frondoso corpus existen aberraciones narrativas del más escandaloso interés económico.

El epíteto Dime Novels nació con la primera serie de novelas editadas por Beadle & Adam's Beadle’s: Maleaska, la esposa india del cazador blanco (Maleaska, the Indian Wife of the White Hunter), escrita por Ann S. Stephens y fechada en 1860. La obra fue publicada en un formato económico, en papel barato color salmón, pésima impresión, y cubierta con ilustraciones desmesuradas. Esto, y el precio de compra, apenas diez centavos, fueron las razones detrás del nombre Dime Novels.

El material reunido bajo el sino de ese papel que se deshacía (literalmente) en las manos de los lectores va desde lo macabro hasta lo melodramático, desde el terror clásico hasta el un erotismo apenas esbozado. El Dime Novel se hizo inmensamente popular entre los jóvenes y la clase trabajadora. De hecho, algunos críticos anotan que al final de la Guerra Civil Norteamericana casi todos los jóvenes que sabían leer compraban regularmente algún tipo de Dime Novel.

Para confundir aún más las clasificaciones sobre qué es o no un Dime Novel, se sumaron ediciones prácticamente idénticas, con ligeras mejoras en el papel, que costaban quince centavos. Muy pronto, la confusión se trasformó en degradación. Docenas de editoriales saltaron al mercado con diferentes formatos y precios. La oferta superó la demanda, e incontables series se perdieron en el anonimato. 

Análogo desatino se dio en los contenidos, que empezaron a suprimir las historias originales por recortes de noticias periodísticas y artículos policiales, olvidando no solo a sus lectores sino los motivos de la popularidad del formato.

El Dime Novel murió oficialmente en 1940, aunque su fallecimiento real data de varias décadas atrás. Su forma original, pensada para serializar historias y narraciones de todo tipo, fue mutando hasta volverse irreconocible. En los mejores casos, el Dime Novel se trasformó en proto-revistas pulp, y evolucionó a partir de allí hacia nuevas formas de trasladar el encanto de la lectura sin recargos onerosos. En el peor de los casos, continuó con sus deformaciones y bruscos cambios mensuales de diseño y contenido, hasta que ya nadie pudo adquirirlas siquiera agitando un puño cargado de monedas de diez centavos.


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