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Ninon de Lenclos: la obsesión del cardenal Richelieu


Ninon De Lenclos: la obsesión del cardenal Richelieu.


Ann de l'Enclos, más conocida como Ninon De Lenclos (1620-1705), fue una de esas mujeres cuya belleza e intelecto marcaron toda una época. Como escritora fue discreta, pero como cortesana cambió para siempre las reglas del juego en la corte de Francia.

Anne de Lenclos nació en París en 1620. A muy temprana edad su padre la rebautizó con el apodo que la acompañaría toda su vida, Ninon. En 1632, durante un duelo fallido en el que algunos lo acusaron de cobarde, su padre debió exiliarse del país. Diez años después, cuando Ninon tenía apenas doce años, su madre murió en medio de circunstancias poco claras, y la joven solicitó que se la envíe a un convento.

Esta decisión de recluirse en un claustro es ampliamente comentada por sus biógrafos, por cierto, demasiado escasos para una personalidad semejante. Algunos conjeturan que la joven Ninon buscaba una salida para permanecer soltera.

Ya en la adolescencia Ninon retornó a París. Rápidamente se convirtió en una figura popular en los salones y fiestas. Demostró cierto talento para el dibujo y la narrativa, y un olfato especial para detectar potenciales genios de las letras. Su instinto la llevó a estimular a un desgarbado y torpe muchacho llamado Molière, quien se consideraba indigno del oficio de escritor.

Fue en su regreso a esta Paris casi mítica la que determinó sus inicios como cortesana. La sucesión de amantes acaudalados, entre ellos, Gaston de Coligny y François de la Rochefoucauld, comenzó a llenarla de riqueza y aura de misterio. Ninon siempre fue dedicada y exclusiva con sus amantes. Nunca tuvo más de uno al mismo tiempo, a pesar de que innumerables adoradores la llenaban de cartas y solicitudes. Su influencia pronto se hizo sentir en las opiniones de sus amantes, muchos de los cuales comenzaron a susurrar en contra del Vaticano. Esto la llevó, en 1656, a ser encarcelada brevemente por órdenes de Ana de Austria, reina de Francia y regente de su hijo Luis XIV, el Rey Sol. Pero incluso en su celda en el convento donde se la había encerrado Ninon recibió la visita de Cristina, antigua reina de Suecia. Impresionada por el agudo intelecto de la cortesana la vieja reina le escribió al cardenal Mazarino para arreglar su liberación.

Pero su reclusión lejos estaba de ser una cuestión meramente política. Durante su etapa de mayor exposición pública, y cuando sus ideas en contra de la iglesia eran ofrecidas a cuanto oyente quisiera oirlas, Ninon de Lenclos comenzó a recibir invitaciones ilegítimas de una de las figuras más oscuras de la historia francesa: el cardenal Richelieu.

Obsesionado por Ninon de Lenclos, por sus ideas, y, sobre todo, por la locura que despertaba en sus amantes, el cardenal se propuso poseerla del modo más violento. Las cartas se sucedieron una tras otra, con propuestas cada vez más osadas. Ninon se mantuvo firme, y nunca respondió con otra cosa más que con cortés indiferencia. Capaz de dominar al mundo y aplastar a cualquier hombre de Francia, Richelieu se vio disminuído a una entidad microscópica por las negativas de Ninon, algo que, desde luego, no estaba dispuesto a tolerar. Antes de arrojarla a prisión el cardenal Richelieu le ofreció 50.000 coronas por pasar una sola noche juntos. Se dice que Ninon tomó el dinero, y que arregló una cita en un cuarto oscuro de su mansión. El cardenal, ataviado con sus mejores galas, hizo lo suyo al amparo de las sombras, desconociendo que su amante no era Ninon de Lenclos, sino una reemplazante cuyo nombre se ha perdido.

Al cotejar las caricias de Ninon con otros ex amantes comedidos, el cardenal Richelieu advirtió el engaño; y mandó a encarcelarla inmediatamente bajo pretextos pueriles. Con su libertad bajo el yugo del claustro, Ninon de Lenclos profundizó en sus ideas a lo largo de diversos manuscritos, casi todos olvidados, donde defendía la posibilidad de una vida honesta en ausencia de una religión establecida. Esta idea, bastante revolucionaria para la época, fue plasmada bellamente en La coqueta vengada (La coquette vengée), publicada en 1659.

En 1660 Ninon de Lenclos se retiró de la vida pública, y, en especial, de sus oficios como cortesana, y se concentró en sus reuniones literarias. Allí entabló amistades duraderas con Jean Racine, el gran dramaturgo francés de su tiempo, y con Françoise d'Aubigné, mejor conocida como Madame de Maintenon, quien sería la segunda esposa de Luis XIV.

En el habla común de Francia, al menos hasta finales del siglo XIX, el nombre de Ninon de Lenclos era un sinónimo de belleza e inteligencia. Murió a los 82 años de edad, rica y rodeada de familiares y amigos. Su último acto en vida la define como lo que realmente fue: una de las damas más enigmáticas y maravillosas de Francia. Ya en su lecho de muerte recibió la carta de un sobrino lejano. En ella, el muchacho, de solo nueve años de edad, le contaba sobre lo difícil que le resultaba a su familia comprarle libros, ya que era un lector ávido y lleno de aspiraciones. En su testamento Ninon le dejó una cuantiosa suma de dinero. Había intuido en sus cartas que el muchacho tenía destino de escritor.

Aquel muchacho de nueve años se llamaba François Marie Arouet, luego conocido como Voltaire.





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2 comentarios:

Fiorelys dijo...

hay yo escuchè de Ninon en una comedia musical del rey sol, pero la pintan como escandalosa y algo cizañosa a mi parecer pero realmente fue una mujer muy inteligente

Anónimo dijo...

Simplicidad, belleza y estilo.
Saludos.
Einbeck