La POESÍA (y el AMOR) existen porque algún día dejaremos de existir


La POESÍA (y el AMOR) existen porque algún día dejaremos de existir.



Fragmento de una conferencia improvisada del profesor Lugano en los sótanos del Teufel.



No importa si se trata de un poema, un soneto, una elegía, o una de las tantas variantes que nos ofrece el formato: la poesía existe porque nosotros, algún día, dejaremos de existir.

Tomemos, por ejemplo, los poemas de cementerio, o incluso los poemas de muerte, acaso los más tenebrosos a los que podemos recurrir sin perder la cordura. Todos, de algún u otro modo, aún aquellos que versifican sobre la desesperación, el dolor, la angustia, reafirman la idea de que el amor es el regalo más importante, y tal vez el único, que la vida tiene para ofrecernos.

Pero si el AMOR está estrechamente relacionado a la VIDA, entonces es lógico suponer que también el AMOR debe sucumbir algún día.

En efecto, el AMOR, que solo puede nacer a partir de alguien que ama, también debe perecer.

Y es justamente la POESÍA, o, en un sentido más amplio, el ARTE, el único vehículo para que el AMOR trascienda a quienes lo han sentido.

Así como el AMOR (y la VIDA) inevitablemente deben perderse, la POESÍA nos permite olvidarnos por un momento de la mortalidad y juzgarnos eternos. De hecho, si el AMOR es el regalo de la vida, la POESÍA, indudablemente, es el último regalo del amor, y quizá su última esperanza.

El amor existe porque sabemos que algún día nuestro cuerpo físico será aniquilado, así como el de todas las personas que conocemos y, por fin, aquellas que apenas escucharán nuestro nombre, o una pálida anécdota, en boca de un familiar memorioso.

En este contexto, la POESÍA (y el ARTE, y la VIDA) son posibles únicamente como parte de un lenguaje común —una enorme conspiración cósmica— que se rebela contra el tiempo.

Es injusto, o mejor dicho, inexacto, considerar que el ARTE, esa prolongación de la vida y el sentimiento, posee únicamente la función de registrar un ahora condenado a la aniquilación. Es mucho más que eso.

La vida es transitoria.

Todos los sabemos.

Todos estamos de luto, y la POESÍA representa ese duelo compartido, ese saber colectivo, ancestral, atávico: algún día moriremos y no hay nada que podamos hacer al respecto.

En definitiva, la POESÍA es el modo en el que la humanidad se rebela contra la muerte sabiendo que esa rebelión es inútil.




Taller de literatura. I Egosofía: filosofía del Yo.


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1 comentarios:

don dumas dijo...

Hermosa reflexión. Yo añadiría que la poesía es aliada de la muerte. Una de las razones de la existencia de la Poesía no es tanto la Vida si no la existencia de la propia Muerte
Saludos



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