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Cuando alguien más vive tu vida (ocurre lo imposible)

Cuando alguien más vive tu vida.


Estaba en una habitación a oscuras.

En la habitación no había nada, salvo yo.

Grité, enloquecí, volví a gritar, y finalmente recuperé la cordura.

En la habitación no había nada; o casi nada, salvo yo y una pequeña abertura en la pared.

A través de esa abertura lo vi TODO.

Pasé días enteros encorvado, en cuclillas, mirando, dejando que el afuera llenara mi ojo.

Vi niños jugando, parejas formulando absurdas promesas, vi el sol, la luna, las estrellas, un perro enamorado de un árbol, vi rostros; muchos rostros: jóvenes y ancianos, tersos y demacrados; vi automóviles y el cortejo fúnebre de las hadas.

En la habitación no había nada; o casi nada, salvo yo, una pequeña abertura en la pared y una puerta.

Padecí horribles tormentos. El ojo (siempre el mismo) comenzó a deteriorarse, pero el afuera era tan cautivador, tan excitante, que me obligué a seguir mirando aún cuando las lágrimas lo empañaban todo.

La puerta estaba cerrada. Lo sé. Siempre lo supe. Las puertas siempre están cerradas.

En la habitación no había nada; o casi nada, salvo yo, una pequeña abertura en la pared, una puerta y una llave.

Loco de alegría, introduje la llave en la cerradura. La puerta se abrió. Cuando tienes la llave, todas las puertas se abren. La luz me cegó. Me detuve sobre el umbral y cerré la puerta, acaso melancólica. Respiré. Me reí del sol, de la luna, de las estrellas. Escupí al perro. Oriné en el árbol. Me burlé de los rostros, muchos rostros: jóvenes y ancianos, tersos y demacrados. Le arrojé piedras a los automóviles y no creí ni por un instante en la existencia de las hadas.

El ojo me dolía espantosamente. El mundo, en mi ojo, era insoportable.

Avancé unos pasos. Luego retrocedí. Di media vuelva y me incliné. Calcé mi ojo ya derretido en la abertura de la pared.

En la habitación no había nada, salvo un ojo que me devuelve la mirada.



Más Egosofía. I Feminología.


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El relato: Cuando alguien más vive tu vida (ocurre lo imposible) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

7 comentarios:

Dana dijo...

Genial

Alex Durden dijo...

me gustó el minicuento, no hablare sobre lo que creo que significa porque seguro estare equivocado, hay un libro de un tal henry barbius (asi se pronuncia) llamado el infierno que me recuerda mucho a este cuento, no he terminado de leerlo porque es pretensiosamente poetico, tal vez demaciado profundo para mi, a fin de cuentas creo que este cuento lo resume todo.

Renée Salgado dijo...

Perfecto. Hacía tiempo que no publicaban relatos así, estoy encantadísima. Gracias, El Espejo Gótico.

Vianey López dijo...

Buenas noches Lord, he leído este cuento pero me temo que me ha confundido por completo; no se que sentido darle así que me gustaría leer el sentido que Lord Aelfwine le dio, aunque se que tal vez eso le quitaría el encanto a otros lectores; espero su respuesta.
Saludos ;)

Sebastián Beringheli dijo...

Me parece, Vianey, que el sentido que puede darle el autor es el menos importante. Lo interesante sería saber qué te sugiere a ti.

Saludos.

Vianey López dijo...

Gracias por su respuesta lord, en ese caso seguiré explorando el extraño significado que le he dado.
Buenas noches :D

Anónimo dijo...

Es gracioso en ciertos puntos. Me parecio con un significado genial.