Existen grados en los placeres personales; niveles que cambian de intensidad a medida que un placer se convierte en algo más. Los Mitos son para mí tanto un placer como ese algo más (sólo definible, según Mariana, en términos gastronómicos). Siempre me gustaron, siempre me estimularon a pensar la realidad desde otro lugar, y como aquellos hábitos que con el tiempo se vuelven parte de uno mismo, los Mitos pueden variar su presencia, pero siempre están.
Entiendo que a muchas personas les interesa el aspecto literario de los mitos, aquello que pésimamente denominamos mitología, y que cualquier nube etimológica que venga a enturbiar la fluidez de un relato mítico es despreciable.
Bien, esta entrada no es para estas personas.
Mi curiosidad se desató el día que alguien me reveló la etimología de Odiseo. Yo estaba leyendo una de esas versiones de la Odisea para chicos, prolijamente desligada de todo lo que no sea aventura, cuando vi que al final del libro se recomendaban otras lecturas oportunas para el joven inquieto y medicado. Una de ellas era Los Mitos Griegos, de Robert Graves.
El destino había reservado una copia en la biblioteca de mi abuelo.
Graves, un amigo de esos que te acompañan de por vida, empalmaba sus Mitos Griegos con un breve diccionario etimológico. Busqué el significado de Ulises, es decir, Odiseo; y desde entonces los mitos cambiaron de plano.
En segundos pasé de estar frente a un personaje de aventuras para encontrarme ante un héroe cultural en perpetuo cambio: Odusseus (Ὀδυσσεύς) proviene del verbo Odussomai, cuyo significado literal es "odioso", pero que en Ulises debe entenderse como "aquel que odia, que monta en cólera". Esta explicación me resultó inconcebible con el Ulises que había leído en mi versión pre digerida.
Sería más literario decir que me sentí indignado, y que desde ese día decidí investigar más sobre las etimologías, pero la realidad tiene otros tiempos. Sí puedo afirmar que los sonidos y las letras griegas fueron sembradas aquel día, y que mucho después brotaron modestamente en mis lecturas.
Releo lo que escribí y me parece una de las introducciones más inexcusables de este Espejo, pero nunca se sabe, quizás alguna simiente humilde esté aguardando unos ojos propicios.
Aquellos que disfruten de este rasgo de los mitos, de las etimologías imposibles, las construcciones verbales insólitas y maravillosas de los griegos, creo que pueden pasar un buen rato en esta página italiana, cuya traducción al español es notable. Aquí pueden encontrar muchos dioses, héroes y personajes secundarios de la mitología griega, y naturalmente, la etimología de sus nombres.
Volver a las misceláneas del Espejo.
Entiendo que a muchas personas les interesa el aspecto literario de los mitos, aquello que pésimamente denominamos mitología, y que cualquier nube etimológica que venga a enturbiar la fluidez de un relato mítico es despreciable.
Bien, esta entrada no es para estas personas.
Mi curiosidad se desató el día que alguien me reveló la etimología de Odiseo. Yo estaba leyendo una de esas versiones de la Odisea para chicos, prolijamente desligada de todo lo que no sea aventura, cuando vi que al final del libro se recomendaban otras lecturas oportunas para el joven inquieto y medicado. Una de ellas era Los Mitos Griegos, de Robert Graves.
El destino había reservado una copia en la biblioteca de mi abuelo.
Graves, un amigo de esos que te acompañan de por vida, empalmaba sus Mitos Griegos con un breve diccionario etimológico. Busqué el significado de Ulises, es decir, Odiseo; y desde entonces los mitos cambiaron de plano.
En segundos pasé de estar frente a un personaje de aventuras para encontrarme ante un héroe cultural en perpetuo cambio: Odusseus (Ὀδυσσεύς) proviene del verbo Odussomai, cuyo significado literal es "odioso", pero que en Ulises debe entenderse como "aquel que odia, que monta en cólera". Esta explicación me resultó inconcebible con el Ulises que había leído en mi versión pre digerida.
Sería más literario decir que me sentí indignado, y que desde ese día decidí investigar más sobre las etimologías, pero la realidad tiene otros tiempos. Sí puedo afirmar que los sonidos y las letras griegas fueron sembradas aquel día, y que mucho después brotaron modestamente en mis lecturas.
Releo lo que escribí y me parece una de las introducciones más inexcusables de este Espejo, pero nunca se sabe, quizás alguna simiente humilde esté aguardando unos ojos propicios.
Aquellos que disfruten de este rasgo de los mitos, de las etimologías imposibles, las construcciones verbales insólitas y maravillosas de los griegos, creo que pueden pasar un buen rato en esta página italiana, cuya traducción al español es notable. Aquí pueden encontrar muchos dioses, héroes y personajes secundarios de la mitología griega, y naturalmente, la etimología de sus nombres.
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