No creas que estás del todo equivocada, Vaneshka. Es verdad que soy un farsante, un impostor. Nada de lo que pueda escribir es original, y realmente me parece que tus dudas fueron un cumplido maravilloso. Saber que alguna lágrima fugaz atravesó tus ojos al leer este diario es mucho más de lo que un penoso reflejo se merece.
De todas las terapias posibles, la tuya fue la mejor. Noches distantes en una perpetua y silenciosa confesión, envueltos por una incierta complicidad. Tus temores compartidos dieron el primer paso, y de nada sirvió la prudencia; yo también caí ante la fuerza abrumadora, y en ocasiones inestable, de la honestidad.
Gracias por tu compañía, por tu incansable presencia.
Volver al Diario Éxtimo.
De todas las terapias posibles, la tuya fue la mejor. Noches distantes en una perpetua y silenciosa confesión, envueltos por una incierta complicidad. Tus temores compartidos dieron el primer paso, y de nada sirvió la prudencia; yo también caí ante la fuerza abrumadora, y en ocasiones inestable, de la honestidad.
Gracias por tu compañía, por tu incansable presencia.
Volver al Diario Éxtimo.









0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada